Pensar, desde la isla y más allá.

El propósito principal del siguiente texto es continuar la discusión sobre la película Under the Silver Lake. De entrada, este escrito se compone de tres breves partes que abordarán: (i) las vicisitudes de distribución que sufrió la película después de su presentación ante la crítica especializada; (ii) el estado actual de la industria del cine con relación a los guiones originales; y, (iii) mi crítica al filme. Entiendo que exponer los dos primeros puntos permitirán una mejor comprensión de esta excepcional obra cinematográfica. Mientras más lo pienso, necesito escribir de ella.

Para empezar, había mucha expectativa con el nuevo proyecto del director y guionista norteamericano David Robert Mitchell (Michigan, Estados Unidos, 1974). Cuando presentó su película de horror It Follows (2015), fue la mejor valorada de su género en la última década1. Pero desde su estreno en el Festival de Cannes de 2018, Under the Silver Lake empezó un largo y accidentado camino para su distribución comercial. La recepción de la crítica fue polarizada2. La compañía A24, distribuidora de películas independientes y nicho de directores emergentes (como Ari Aster con Midsommar, 2019; Robert Eggers con The Lighthouse, 2019; los hermanos Safdie con Uncut Gems, 2019), pospuso su estreno dos veces. En primer lugar, estuvo pautado para junio de 2018 y cambió a diciembre del mismo año. Al final, la estrenaron en abril de 20193.

Supuestamente, las razones de estas decisiones corporativas estaban ligadas a la intransigencia creativa de David Robert Mitchell. Según los rumores, los ejecutivos de A24 exigían trabajos de edición al metraje de la película (que es de alrededor de 2 horas y 20 minutos) y éste se negaba. Sin embargo, el director desmintió estas exigencias4. La película que fue estrenada en Cannes fue la misma que se estrenó en cines limitados y plataformas digitales, como Amazon Prime.

A pesar de la veracidad o no de estos rumores, esta situación se presta a algunas interpretaciones. Me atrevo a exponer la siguiente hipótesis. El estado actual de la industria del cine está parametrizado conforme al desempeño anticipado en recaudación de taquillas. Puedo mencionar los siguientes casos: las grandes producciones de franquicias de acción (como las de Fast & Furious y, en menor grado, John Wick), la de los “universos cinematográficos” de los superhéroes (Marvel y, con reciente auge, DC Comics), y las de animación (como Toy Story 4, The Secret Life of Pets 2 o la esperada Frozen 2). 

En cambio, existe cierta reserva (por no decir “aversión al riesgo”) al material original y al compromiso autoral. Los estudios ejercen mayor control en estas producciones para que la inversión no esté en peligro y, por ende, colocan condiciones restrictivas al resultado final. Por eso, grandes directores como Martin Scorsese (con The Irishman, 2019), Steven Soderbergh (con High Flying Bird y The Laundromat, 2019), Noah Baumbach (con The Meyerowitz Stories, 2017; Marriage Story, 2019), Tamara Jenkins (con Private Life, 2018) y Alfonso Cuarón (con la laureada Roma, 2018), han emigrado a las comodidades de las plataformas como Netflix. No quiero decir con esto que Netflix es la salvación de las películas originales. También tienen sus posturas corporativas (como no distribuir sus películas en asociación con las grandes cadenas de salas de cine, por ejemplo)5. Pero sí apuestan y se arriesgan a propuestas originales con la finalidad de consolidar su posición dentro de la industria y la aprobación de los premios.


Dicho lo anterior, entremos en materia. Under the Silver Lake cuenta la historia de Sam (Andrew Garfield), un joven adulto desempleado y abstraído del mundo, quien mata su tiempo deambulando por las calles, espía a sus vecinos a través de unos binoculares desde su balcón y trata de descifrar mensajes ocultos a su alrededor. Todo cambia cuando, luego de una efímera interacción con su vecina Sarah (Riley Keough) –una atractiva rubia–, ésta desaparece sin aparentes sospechas. Decidido a resolver el caso, Sam cae en una red de conspiración, paranoia e iconografía críptica. Además, hay pavor en la gente porque anda suelto un descuartizador de perros; una reconocida figura de Los Ángeles fallece en un horrendo accidente; hay una nueva y popular banda de música independiente en la escena hípster; también hay una leyenda urbana llamada el beso del búho… La abultada trama enseña sus capas narrativas mientras Sam indaga esta desaparición. 

David Robert Mitchell no vacila a la hora de reverenciar a sus influencias. Muy cercana a la opinión del cinéfilo y gestor cultural dominicano Jimmy Hungría –quien destacó estas comparaciones en una crítica publicada en esta misma revista cultural6– considero que la historia inicia con fuertes ecos a Rear Window (de Alfred Hitchcock, 1954) y después deriva al género detectivesco como Inherent Vice (de Paul Thomas Anderson, 2014) y The Long Goodbye (de Robert Altman, 1973). También coquetea con los géneros, como cuando manipula el noir para que sirva de desconstrucción de todos los elementos de la cultura pop en tono de comedia surreal, cargada de momentos provocadores y deliberadamente fetichistas.

Su caprichosa duración polemiza con situaciones y escenarios que manifiestan el desasosiego millennial y la resistencia a asumir como válido el orden natural de la sociedad contemporánea. Con cada hallazgo o punto muerto, Mitchell cuestiona las ansiedades de una generación en total desconfianza de las cosas. En una de sus secuencias más delirantes, nuestro héroe se topa con un ostentoso y desquiciado anciano (Jeremy Bobb) que le confiesa haber compuesto las mejores canciones de las últimas décadas y que no son producto de la inspiración de sus artistas. Además de provocarle estupefacción a Sam, esto parecería confirmar su hipótesis: que el mundo está diseñado y controlado por un grupo élite que subyuga al resto de la población en una ilusión de libertad. En esta historia hay una versión psicodélica del Bohemian Grove.

Es preciso destacar que, como sucede en la genial Burning (de Lee Chang-dong, 2018), nuestro protagonista no sea una perspectiva de fiar. Under the Silver Lake se desarrolla a través de sus ojos. La subjetividad de Sam está viciada por su ensimismamiento y terquedad a sus (in)conclusiones personales. A lo sumo, su personalidad es contradictoria: un muchacho grande con apariencia dulce, taciturna y desgarbada, pero con un temperamento propenso a la violencia, a comportamientos antisociales, a la relativización de la realidad y el hedonismo femenino.

En él recaen muchas de las críticas negativas de la película: su representación misógina. Su director lamenta estas opiniones y expresa, bien escueto, que es una de las tantas temáticas que aborda Under the Silver Lake7. El personaje, en efecto, percibe y utiliza a las mujeres, en primer lugar, como satisfacción de sus necesidades, y luego como herramienta para obtener información. En puridad, lo que existe es una instrumentalización del género. Amén de esto, Andrew Garfield lo personifica de manera sensacional. Una actuación divorciada de sus tiempos como The Amazing Spider-man (2012-2014) o del quebranto religioso en Silence (de Scorsese, 2016).

Por otro lado, la película goza de un diseño de producción meticuloso y obsesionado en los detalles más minimalistas (como en las cajas de cereales, los videojuegos, las viñetas animadas, entre otras). Presume de una banda sonora a cargo de Disasterpeace que rememora las composiciones del cine clásico (como las de Bernard Herrmann) y que fusiona con toques electrónicos. Pero, sobre todo, sobresale la dirección de fotografía por parte de Mike Gioulakis. En poco tiempo, este cinematógrafo se ha vuelto uno de los más emocionantes del momento por sus recientes trabajos con M. Night Shyamalan (Split, 2016; Glass, 2019) y con Jordan Peele (Us, 2019). Retrata a Los Ángeles desde una dualidad fantástica: con mucha nitidez y marcadas sombras; una ciudad bellísima que esconde rincones de pesadilla y odisea.

En resumen, tan excesiva como ambiciosa, Under the Silver Lake no aspira a responder sus grandes cuestiones. ¿Es un ejercicio cinematográfico pretensioso y provocativo? Lo es. David Robert Mitchell se compromete consigo mismo, desecha las expectativas de la audiencia y entrega un manifiesto irreverente e irregular de originalidad. En lo personal, me la encuentro, en gran parte, una película deliciosamente graciosa y odiosa en sus intencionadas ambigüedades. Es fascinante en su carnaval de ideas, pero reconozco que no es para todo tipo de espectador.

Es por estas peculiaridades que las decisiones de A24 pueden estar justificadas. Quizá querían proteger la película y mostrar un resultado final mucho más verosímil y convencional. No obstante, ¿hasta qué punto una obra debe moldear su comprensión y originalidad para la apreciación generalizada del público mainstream? Ese es uno de los juicios que plantea la industria actual. Tal vez la respuesta esté en Under the Silver Lake en fórmula de mensaje subliminal.

Fuentes consultadas:

[1]. De conformidad con los estándares métricos de la página “Rotten Tomatoes”, que se dedica a la recolección de la crítica cinematográfica. Disponible en: https://www.rottentomatoes.com/m/it_follows

[2]. A24 delayed ´Under the Silver Lake´ until December – and it´s another mart, radical move for the distributor.  Página “IndieWire”. Artículo publicado el 1 de noviembre de 2018. Disponible en: https://www.indiewire.com/2018/11/a24-under-the-silver-lake-release-date-2019-andrew-garfield-1202017214/.

[3]. David Robert Mitchell´s ´Under the Silver Lake´ Heads for VOD Three Days After Theatrical Opening. Revista “Variety”. Publicado el 4 de abril de 2019. Disponible en: https://variety.com/2019/film/news/under-the-silver-lake-vod-delays-1203181207/

[4]. BUCHANAN, Kyle. A Director Resolves Not to Recut His Film and a Vision Emerges. Periódico “The New York Times”. Publicado el 25 de abril de 2019. Disponible en: https://www.nytimes.com/2019/04/25/movies/under-the-silver-lake-director.html

[5].  Netflix renuncia a un gran estreno en salas de ´El irlandés´, de Martin Scorsese. Periódico “El País”. Publicado el 28 de agosto de 2019. Disponible en: https://elpais.com/cultura/2019/08/27/actualidad/1566919659_260712.html

[6]. HUNGRÍA, Jimmy. Playboy en un artículo y en dos películas. Revista cultural “Plenamar”. Publicado el 31 de agosto de 2018. Disponible en: https://plenamar.do/2019/08/playboy-en-un-articulo-y-en-dos-peliculas/

[7]. BROWN, Lane. What Follows It Follows? David Robert Mitchell on his ambitious, divisive, long-awaited new movie, Under the Silver Lake. Revista “Vulture”. Publicado el 17 de abril de 2019. Disponible en: https://www.vulture.com/2019/04/david-robert-mitchell-on-under-the-silver-lake.html 

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