Pensar, desde la isla y más allá.

Si me muero quiero Volver a nacer y quiero ser futbolista. Y quiero volver a ser Diego Armado Maradona. Soy un jugador que le ha dado alegría a la gente y con eso me basta y me sobra.

Diego Armando Maradona (1960-2020)

El 2020 parece empeñado en ganarse un lugar entre los años más nefastos de la historia del planeta Tierra. La larga lista de muertes en “el año del coronavirus” se ha salpicado de nombres emblemáticos. No todo se lo podemos endosar al nefasto Covid-19 pero a falta de un mejor villano, este tendrá que pagar todos los platos rotos. Toca añadir el nombre de Diego Armando Maradona, dios del fútbol y demonio fuera de la cancha. Cuando el Pelusa no iba haciendo regates prodigiosos o marcando goles para sellar su estatus de leyenda se encontraba, cual Skywalker, tentado por el lado oscuro.

No intentaré repasar su legado deportivo o hacer una radiografía de las acciones que lo convirtieron en una de las figuras más controversiales de todos los tiempos. Otros ya están escribiendo esa historia. Aquí procuro dar una mirada a un documental que considero esencial para entender a los dos Maradona. En la selección oficial del festival de Cannes de 2019 se estrenó Diego Maradona del de Asif Kapadia. El director inglés es un maestro del documental y ya en 2010 había explorado otra figura mítica del deporte cuando estrenó Senna. En esa ocasión le tocó el turno al piloto brasileño de Formula 1 Ayrton Senna.

El D10S del fútbol

“…Quiero decir que es el más humano de los dioses, porque es como cualquiera de nosotros. Arrogante, mujeriego, débil… ¡Todos somos así! Estamos hechos de barro humano, así que la gente se reconoce en él por eso mismo. No es un dios que desde lo alto del cielo nos muestra su pureza y nos castiga. Entonces, lo menos que se parece a un dios virtuoso es la divinidad pagana que es Maradona. Eso explica su prestigio. Nos reconocemos en él por sus virtudes, pero también por sus defectos”.

Eduardo Galeano (1940-2015)

Lo que logra Kapadia en Diego Maradona (2019) confirma su agudo sentido para observar la naturaleza humana. Junto al ya mencionado trabajo sobre Ayrton Senna (1960-1994), se suma a su filmografía el documental Amy (2015) en el cual revisa la escabrosa vida de la cantautora inglesa Amy Winehouse (1983-2011). En consonancia con su estilo, Kapadia vuelve a recurrir al material de archivo para construir su narración. Cortando y pegando entre más de 500 horas de material inédito. El mito, el dios del fútbol, el hombre de la mano de Dios se muestra con todos sus colores. Los testimonios de los más cercanos y del propio Maradona complementan el discurso y dan forma definitiva al arsenal de imágenes.

La edición de Chris King (Senna, Amy) nos ayuda a digerir sin problemas la información que fluye sin parar. Con la misma velocidad con la que el Barrilete Cósmico se desplazaba en la cancha para llevar a la albiceleste a la gloria, así mismo la dupla Kapadia-King fluye para mostrarnos al Diego que antecedió a Maradona. Como punto de partida el cineasta arranca con la época del argentino en el equipo italiano del Napoli. Lo que hizo Maradona en Italia y de manera más precisa con el Napoli, es una de las hazañas más impresionantes en la historia de los deportes.

La construcción narrativa por momentos se aventura por los senderos del trhiller y en otras tantas se viste de suspenso. Siempre mostrando las dos caras de una misma moneda, el Dr. Jekyll y el Mr. Hyde que siempre acompañó al astro argentino. El director no se apresura a hacer juicios, sino que se muestra preciso y muestra a un Maradona sin filtros. 

Maradona en 24 cuadros por segundo

La ficción también coqueteó con Diego Armando Maradona. En el 2006 el director argentino Carlos Sorin nos regaló El Camino de San Diego, una fabulosa comedia que gira en torno a un joven que emprende un viaje para llevar una raíz con poderes curativos hasta su ídolo Maradona. Pero nada como una buena dosis de realidad como la que inyecta nos inyecta Asif Kapadia en este documental para recordarnos que la realidad siempre supera a la ficción.

Esas imágenes que nos muestran al futbolista siempre coqueteando con el peligro y caminando en el filo de la navaja nos hacen pensar que las cosas pudieron ser mucho peor. Pensar que en su paso por Italia cualquier día podía desayunar en casa junto a su familia y en la noche compartir la mesa con los jefes de una de las familias de la mafia italiana. Y en un universo paralelo lo veríamos rendir el mundo a sus pies con una participación sobrehumana en el Mundial de México 1986. El Argentina-Inglaterra fue la venganza del 10, el desquite de la Guerra de las Malvinas. La “mano de Dios” y “el gol del siglo” consagraron a la leyenda y prepararon el camino para aquella final contra Alemania en el estadio Azteca donde Diego levantó la copa del mundo.

Hoy el mundo llora a Maradona, pero en realidad ya hacía mucho que le venía llorando, quizás desde que el demonio fuera de la cancha pretendía imponerse al dios todopoderoso del terreno de juego. En realidad, ni Maradona pudo destruir a Maradona.

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Hugo Pagán Soto es mercadólogo de profesión cinéfilo por pasión. Director del la Distribuidora Internacional de Películas de 2015 a 2018 y Coordinador de Relaciones Públicas de la Cinemateca Dominicana en 2015.

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