Pensar, desde la isla y más allá.

El cine, como medio, no es ajeno a la difusión propagandística de sentimientos de identidad nacional. Por ejemplo, en pleno apogeo del nazismo, las obras cinematográficas de la directora alemana Leni Riefenstahl fueron concebidas como justificaciones a esta nefasta ideología en la década de los 301. En la actualidad, la industria hollywoodense cuenta con cineastas que tratan temáticas patrióticas, como Michael Bay (ej. Armaggedon, 1998) y Roland Emmerich (ej. Independence Day, 1996)2. Sin embargo, considero que el caso epítome a favor de este patriotismo convertido en american exceptionalism –más adelante abordaré sobre este particular– en el séptimo arte radica en la filmografía del legendario Clint Eastwood (San Francisco, Estados Unidos, 1930).

Primero, hagamos un breve recorrido por el cine reciente de Eastwood. En Flags of Our Fathers (2006) se recrea el alza de la bandera estadounidense en medio de la batalla de Iwo Jima durante la Segunda Guerra Mundial; J. Edgar (2011) es una biopic sobre el primer director del FBI; American Sniper (2014) se basa en la vida del francotirador más letal en la historia militar de los Estados Unidos; Sully (2016) recuenta el forzoso y diestro aterrizaje en el río Hudson realizado por un veterano capitán de vuelos comerciales; y, The 15:17 to Paris (2018) es la historia de tres amigos que, en medio de unas vacaciones como mochileros, detienen un ataque terrorista a bordo de un tren europeo en 2015.

Su última película, Richard Jewell (2019), continúa la aparente fascinación de Eastwood por retratar hechos de la vida “real” de los estadounidenses. De manera directa, optimiza esta visión patriótica hacia reverenciar su historia, sus instituciones y de actos significativos hechos en la cotidianidad. Para colocar un poco de contexto, la excepcionalidad americana es un patriotismo exacerbado hacia los Estados Unidos y todo lo que representa. Esta concepción se caracteriza por una esencia casi mitológica de superioridad ante los demás países del mundo, potencializada en el período conservador de Ronald Reagan3. En contraste, durante la presidencia de Obama, esta excepcionalidad se moldeó y apuntó en celebrar la habilidad para forjar cambios4 hacia la tolerancia y la diversidad5. Con Donald Trump, este sentimiento viró hacia una dimensión populista de derecha, y peligrosa: Make America Great Again (MAGA).

En términos narrativos, Richard Jewell cuenta la historia del homónimo guardia de seguridad –personificado por Paul Walter Hauser– que descubrió una bomba en medio de las Olimpiadas de 1996 en el Centennial Park de Atlanta, evitando la pérdida de decenas de personas. Luego de ser coronado como un héroe nacional, los cuerpos de investigación lo declaran el principal sospechoso del atentado. La vida de Jewell se complica cuando el agente encargado del FBI (Jon Hamm) filtra este dato sensible a la prensa, de la mano de una ambiciosa y “promiscua” periodista, Kathy Scruggs (Olivia Wilde).

Jewell, por algunas irregularidades en sus antecedentes personales, encaja en el perfil estereotipado de un “sujeto solitario”. Además, se le identifican ciertas aspiraciones de notoriedad ante los demás por sus esfuerzos poco pragmáticos de mantener “la ley y el orden” en sus antiguos trabajos, por lo cual era despedido o suspendido. Así, Jewell tendrá que recurrir a la asesoría legal de un irreverente y determinado abogado, Watson Bryant (Sam Rockwell), para su defensa. A la sazón, su madre, Bobi (una afligida Kathy Bates) trata de soportar los injustos embates de la prensa sensacionalista.

A nivel estético, Eastwood demuestra otra vez la fuerza de una dirección económica y sobria. Su estilo de narración cinematográfica sólo recurre a presentar lo necesario de la trama, pero que causa mucho efecto en el espectador. Jewell, por su físico y su comportamiento, sufre burlas de las personas a su alrededor, ya sean estos compañeros de trabajo o jóvenes embriagados en medio de un concierto en el parque donde se perpetró el hecho. Se le confunde su preferencia sexual porque sólo tiene un mejor amigo y vive desde siempre con su madre. Pero también tiene bajo su propiedad múltiples armas de asalto y de caza que bien pueden levantar suspicacia. Eastwood no titubea en establecer una empatía ambigua hacia Jewell y sus dudosas aficiones: ¿pudo cometer el hecho por el cual se le persigue?

Por eso entiendo que la película, quizás adrede o sin proponérselo, lidia con interesantes contradicciones. En Richad Jewell, los personajes (sean estos fácticos o ficticios por razones de guion) presumen de marcadas ambiciones y, a la vez, tienen un desarrollo unidimensional. En el caso del agente del FBI, éste quiere realizar un trabajo importante que ponga a prueba sus habilidades. Sin embargo, no tiene una ética definida de confidencialidad porque revela con facilidad parte crucial de su investigación. La periodista –fuente de una sonada controversia durante el estreno de la película6– tiene ansias por descubrir una historia relevante, pero su ética periodística es vulgar, insensata y torpe (hasta el punto de que necesita coautoría para redactar un texto y no confirma la veracidad de la información). Como bien señala el crítico mexicano Luis Reséndiz, se les niega a estos personajes nodales la oportunidad de ser personajes complejos7 en favor de martirizar a Jewell y su heroico esfuerzo. Son malos, y a la par ineptos, y, por ende, refuerzan una sosa imagen positiva a Jewell –quien no la necesita por la eventual rectificación de la historia–.

No obstante, estas libertades creativas pueden funcionar como dispositivos que profundizan las denuncias temáticas de Richard Jewell. Eastwood, como se ha destacado en muchos momentos de su carrera, es un reconocido simpatizante del Partido Republicano. Un sector de la crítica especializada8 le atribuye a la película ser una defensa al presidente Trump ante “la persecución” de viles autoridades gubernamentales –la investigación del special counsel Robert Mueller– y la cobertura mediática –el famoso fake news media–. En efecto, parecería que Eastwood quiere retratar al periodismo contemporáneo como populista, y que el Estado tiene prejuicios hacia ciertas personalidades.

En contraposición a estas conjunturas, el crítico de cine de cabecera del New Yoker, Richard Brody, destaca que, de ser esa la intención de Eastwood con Richad Jewell, pues bien puede aplicar en defensa de una política que sufrió los mismos ataques por parte de las autoridades y los medios de comunicación sensacionalistas: la demócrata Hillary Clinton, una de las enemigas en el discurso incendiario y polémico de Trump9. Por otro lado, como explica el estimado Eduardo Jorge Prats, el periodismo está indudablemente sujeto al populismo y condiciona al público, “constriñéndolo a encontrar culpables favoritos, dentro de los sospechosos habituales”10. Comprendo que estas interpretaciones a Richard Jewell manifiestan que estos extremismos simpatizan con todos los bandos. 

En puridad, existe un nivel meticuloso y programático en Richard Jewell para retratar la excepcionalidad americana, a pesar de los reparos destacados con anterioridad. Jewell asume ese calvario injusto en su contra con ahínco e, incluso, ingenuidad. Él sabe de su inocencia, comprende que es parte de los procedimientos de investigación, y reconoce que hizo lo correcto. El sistema estadounidense funciona, aunque le haga pasar mal rato: porque esta excepcionalidad también es sacrificio. Las diatribas de nuestro héroe son contenidas en una sorprendente y estoica actuación de Paul Walter Hauser –en su primer protagónico–. Con todo esto, Richard Jewell conversa con las características delineadas en las otras películas del cine de Eastwood: es una pastoral más a la excepcionalidad americana. Al final de cuentas, demuestra que su cine sigue siendo relevante y vibrante.

Ysidro Eduardo García R. es abogado. Oriundo de San Francisco de Macorís. Egresado de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Desde joven, es un amante del séptimo arte y la crítica de cine. Ha tomado cursos de Producción Cinematográfica en la Escuela Altos de Chavón.

Fuentes consultadas: 

[1]. GONZÁLEZ LARA, Mauricio; DIEZMARTÍNEZ, Ernesto et al. Twitter mató al crítico estrella. Revista cultural “Letras Libres” (versión digital). Publicado el 1 de marzo de 2019. Disponible en: https://www.letraslibres.com/mexico/revista/twitter-mato-al-critico-estrella

[2]. SANGUINO, Juan. El mayor patriota de Hollywood es un alemán. Revista “ICON” del periódico “El País” (versión digital). Publicado 11 de diciembre de 2019. Disponible en el siguiente enlace: https://elpais.com/elpais/2019/12/10/icon/1575995232_009723.html

[3]. FOURNIER, Ron et al. Republicans Are Wrong About Obama´s American Exceptionalism. Revista cultural “The Atlantic” (version digital). Publicado el 4 de junio de 2015. Disponible en el siguiente enlace: https://www.theatlantic.com/politics/archive/2015/06/republicans-are-wrong-about-obamas-american-exceptionalism/460878/

[4]. JAFFE, Greg. Obama´s new patriotism. Periódico estadounidense “The Washington Post” (version digital). Publicado el 3 de junio de 2015. Disponible en el siguiente enlace: https://www.washingtonpost.com/sf/national/2015/06/03/obama-and-american-exceptionalism/?utm_term=.8df7f913e1af

[5]. FOURNIER, Ron. Obama´s New American Exceptionalism. Revista cultural “The Atlantic” (version digital). Publicado el 28 de julio de 2016. Disponible en el siguiente enlace: https://www.theatlantic.com/politics/archive/2016/07/obamas-new-american-exceptionalism/493415/

[6]. MILLER, Julie. The Richard Jewell Controversy and the Complicated Truth About Kathy Scruggs. Revista de entretenimiento “Vanity Fair” (version digital). Publicado el 13 de diciembre de 2019. Disponible en el siguiente enlace: https://www.vanityfair.com/hollywood/2019/12/richard-jewell-movie-kathy-scruggs

[7]. RESÉNDIZ, Luis. Richard Jewell. 2019. Aplicación para cinéfilos “Letterboxd”. Publicado el 2 de enero de 2020. Disponible en el siguiente enlace: https://letterboxd.com/lapetitemachine/film/richard-jewell/

[8]. SMITH, Kyle. Does Clint Eastwood´s New Movie Take Trump´s Side? Revista cultural “National Review” (versión digital). Publicado el 4 de diciembre de 2019. Disponible en el siguiente enlace: https://www.nationalreview.com/corner/clint-eastwood-movie-richard-jewell-donald-trump/

[9]. BRODY, Richard. The Unintentional Politics of Clint Eastwood’s “Richard Jewell”. Revista estadounidense “The New Yorker” (version digital). Publicado en diciembre de 2019. Disponible en el siguiente enlace: https://www.newyorker.com/culture/the-front-row/the-unintentional-politics-of-clint-eastwoods-richard-jewell?verso=true

[10]. JORGE PRATS, Eduardo. Populismo penal eterno. Periódico dominicano “Acento Diario”. Publicado el 9 de noviembre de 2018. Disponible en el siguiente enlace: https://acento.com.do/2018/opinion/8622592-populismo-penal-eterno/ 


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