Pensar, desde la isla y más allá.

Y me dejé hacer 

como animal atropellado 

permanecí inmóvil 

aguanté el respirar 

me hice la muerta 

y soporté las llantas 

rodar el insulto 

sobre mi cuerpo 

una y otra vez 

mi dignidad aplastada.

Y no grité 

ni siguiera

abrí mucho la boca 

sólo un no, o dos o tres, 

o muchos más 

mi no 

tan pequeñín / indefenso 

murió en manos sordas 

mi vestido almidonado 

harapos de indigentes 

mis reliquias y dote 

hurtadas a traición.

Y dicen que me dejé hacer 

por no chillar enloquecida 

vociferar mi pánico 

a mis amigos 

ahorrarle la vergüenza

a la familia. 

No entienden que nadie 

nos enseña a escapar 

de quien a bien queremos. 

No hay simulacros 

para sobrevivir al derrumbe 

del amor y la fe humana.

p. 2

Y nos dejamos hacer   

somos muchas aves afásicas 

muchas gallinas cobardes 

muchas perras amaestradas 

a no matar.

MI TURNO

a Elina Chauvet 

Sé que pronto me tocará a mí. Sentiré el golpe mientras camino despreocupada. La mano sudorosa tapará mi boca y vomitaré el grito en su palma. Una bala tallará en mi cráneo un corazón, o quizás el filo de un metal tatuará un collar en mi cuello. Mi sangre se hará un río en sus dedos tan ancho como el río Bravo. Antes de que lleguen, me arranco las pupilas y las guardo en el fondo del mar. Allí se sienten a gusto; la sal les sabe a lágrimas. Me afilo las uñas y araño mi piel. Practico lo único que nos queda: recolectar pruebas para el forense. Antes que me encuentren ya soy cadáver. Me encierro en un ataúd y pretendo estar muerta. Así la muerte es un juego a las escondidas y no es testigo del terror. 

Sé que mi turno se acerca, igual que a ellas en las fronteras, en las guerras, en los hogares que acicalan y embellecen antes del escarmiento. Ya no nos sorprende este destino de cardenales en la piel. Solo quedarán zapatos polvorientos tirados en el camino. Zapatos solitarios que sueñan con un cuento de hadas en donde un príncipe encuentra a su dueña en el arco de nuestros pies muertos.

Johanny Vázquez Paz es una poeta, narradora y profesora puertorriqueña.

Herminio Alberti León es fotógrafo artístico y merecedor de reconocimientos nacionales e internacionales.

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