Pensar, desde la isla y más allá.

CARACOLA

El cantautor, guitarrista y poeta cubano, nacido el 29 de noviembre de 1946 en San Antonio de Los Baños e hijo de Víctor Rodríguez Ortega y Argelia Domínguez León, creció en un ambiente musical protagonizado por sus abuelos maternos, su madre y su tía. La primera canción que recuerda haber oído cantar a doña Argelia fue “El colibrí”, del acervo tradicional cubano. 

Siendo aún muy niño, gana un concurso de aficionados en la emisora cubana CMQ, interpretando el bolero “Viajera”. A los siete años, su padre le inscribe en el Conservatorio “La Milagrosa” en donde solo cursa el primer año, perdiendo de inmediato el interés por las clases de piano. Desde esa edad lee a Martí y a Rubén Darío, inclinándose no sólo por la poesía, sino también por la ficción incluyendo entre sus lecturas favoritas “El Principito” cosa que algunas de sus canciones, como “El papalote” y “Me veo claramente”, evocan. 

Silvio tenía trece años al triunfo de la Revolución cubana, ese hecho marcará tanto su producción artística como su vida. Siendo aún adolescente, se alista en las “Juventudes Socialistas” de su pueblo natal y más tarde en la Asociación de Jóvenes Rebeldes que creó el Che Guevara. Participa en las jornadas de alfabetización en el Escambray, teniendo que abandonarlas al intoxicarse con una planta venenosa. 

El debut de Silvio frente al gran público ocurre en 1967 en el habanero programa televisivo “Música y estrellas”. Para esa época conduce el programa de entrevistas “Mientras tanto” por el cual pasaron Bola de Nieve, Omara Portuondo y Elena Burke, entre otros. Es allí donde conoce a Pablo Milanés y Noel Nicola. 

En 1968, participa en el Festival de la Canción Protesta, organizado por Casa de las Américas, coincidiendo en el mismo con Pablo y Noel; por esos días compone las canciones “Fusil contra fusil” y “La era está pariendo un corazón”. 

En 1969 Leo Brower, por iniciativa de Haydee Santamaría, organiza el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica), que funcionó como un taller de aprendizaje y experimentación para la creación de bandas sonoras y conciertos fusionando los instrumentos electrónicos con la música pop y la tradicional cubana. Además de Silvio, Noel y Pablo, alrededor de ese grupo se nuclearon Sara González, Sergio Vitier, Eduardo Ramos, y otros. Dentro del colectivo, Silvio publicó las canciones “Elpidio Valdez”, “Canción del elegido”, “Canción del obrero”, “Canción del pasado”, “El rey de las flores”, “Madre”, “Un hombre se levanta” y “El hombre de Maisinicú”, para diversos documentales y películas de largo metraje. 

En 1969, el gobierno suspende su programa “Mientras tanto” debido a unas declaraciones elogiosas que hizo sobre Los Beatles. Era la época en que cosas como esa se tachaban de «penetración imperialista» en la isla que Guillén comparó a un lagarto verde.

Hasta aquí la primera entrega de esta historia de Silvio Rodríguez invitando al lector a disfrutar la muestra de música de este extraordinario cantautor aquí incluida quien el día de su cumpleaños en 1974 me dijo: «¿Sabes? Hoy he pasado veintiocho veces por el día de mi muerte…»

Oléo de una mujer con sombrero
Madre
Pequeña serenata diurna
De la ausdencia y de tí, Velia
Ojalá
Canción del elegido
Con un poco de amor
Pequeña serenata diurna
Playa Girón

Por quien merece amor
Quien fuera

Luis Tomás Oviedo es médico, docente y cofundador del grupo musical Nueva Forma junto a Sonia Silvestre, Víctor Víctor y Claudio Cohén. 

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