Pensar, desde la isla y más allá.

Hacía muchos años que yo no veía a Johnny Matos Jáquez y me encontré con él recientemente (el viernes de la semana pasada) en el cine Fine Arts Novo Centro. Mientras esperábamos la hora de entrar a las salas que proyectaban las películas que acudimos a ver (él la de Woody Allen, “Un día de lluvia en Nueva York”, y yo la de Martin Scorsese, “El Irlandés”), nos pusimos a conversar y recordar los tiempos en que él abrió Videolandia, el maravilloso club de video del cual fue dueño y gerente, que operó de 1990 a 1994 en un pequeño local del Centro Comercial Naco, en el pasillo donde estaba la escalera de acceso a la bolera y donde también estaba Geyda, aquella tienda que, cuando todavía no teníamos internet, importaba una gran cantidad y variedad de revistas de las más diversas temáticas, así como The New York Times cuya estupenda edición dominical se agotaba rápidamente (no fueron pocas las veces en que, cuando iba a comprarla, me encontraba con otros clientes lectores habituales como Hatuey de Camps y Leonel Fernández).  

Videolandia se caracterizó por suplirnos en VHS (en tiempos previos al DVD y al streaming) clásicos del cine de autor de maestros como Luis Buñuel, Ingmar Bergman, Akira Kurosawa, los del neorrealismo italiano, la nouvelle vague francesa, el free cinema británico, así como las primeras películas de Pedro Almodóvar anteriores a “Mujeres al borde de un ataque de nervios” (la primera que se estrenó en Santo Domingo).

Johnny Matos Jáquez, Director Ejecutivo del Caribe Omnicom Media Group y Presidente de AMDRD (Asociación de Marketing Digital de República Dominicana)

Prohibida su exhibición en las salas de cine, “La última tentación de Cristo”, de Martin Scorsese, fue una de las películas más alquiladas por los clientes de Videolandia, lo que traigo a colación a propósito del interés mediático que últimamente ha provocado Scorsese por sus opiniones sobre Marvel y por el gran impacto que ha causado su nueva película, “El Irlandés” (“una pieza más que engrandece la obra de un director que se rinde ante el cine puro y que hace de su oficio un acto de exaltación del arte de contar historias”, tal como afirma el crítico Hugo Pagán), lo que ha motivado a muchos cinéfilos a repasar su filmografía.

Uno de esos cinéfilos es el crítico Ysidro Eduardo García, quien esta misma semana escribió en su Twitter, sobre “La última tentación de Cristo”, lo siguiente: “Una reimaginación terrenal y pagana de la vida de Jesús y su viaje, principalmente, a su salvación. Scorsese y Paul Schrader retratan a un hombre lleno de contradicciones. Es un evangelio que humaniza su imagen. ¡Qué fascinante!. Aborda uno de los temas más socorridos en la filmografía de Scorsese: la religión y los conflictos existenciales (hombres devotos; ver Silence, Kundun). Trae consigo una fuerte dualidad: sacrificio y placer; bien y mal; humildad y arrogancia; propósito y duda. Es una de las películas de Scorsese que más he disfrutado en lo técnico y artístico: recreación artesanal y económica; una genial banda sonora a cargo de Peter Gabriel; una fluida edición de Schoonmaker, actuaciones casi teatrales (¡grande Dafoe!); una cámara disruptiva”.

Todo esto me ha hecho recordar un artículo que escribí en Acento el 26 de abril de 2018 que les invito a leer en el siguiente enlace:

Jimmy Hungría. Gestor cultural y cinéfilo. Amante del teatro, de la música. Aspirante a chef. Autor del libro Gastronomía musical y bibliografías en construcción y de la columna Tívoli.

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