Pensar, desde la isla y más allá.

Cuando la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España empezó a entregar los premios Goya, en la primera edición (celebrada en 1987 y correspondiente a películas estrenadas en 1986) la ganadora en la categoría de mejor película fue “El viaje a ninguna parte”, con guion y dirección de Fernando Fernán Gómez (1921-2007) y basada en la novela homónima de su autoría. Precisamente por esa película, Fernando Fernán Gómez ganó el Goya en las categorías de mejor dirección y mejor guion. Además, ganó en la categoría de mejor actor principal por otra película que también dirigió: “Mambrú se fue a la guerra”.

Años más tarde, volvería a ganar el Goya en otras tres ocasiones, en las categorías de mejor actor de reparto (“Belle Epoque”, de Fernando Trueba, 1992), mejor actor protagonista (“El abuelo”, de José Luis Garci, 1998) y mejor guion adaptado (“Lázaro de Tormes”, del propio Fernando Fernán Gómez y José Luis García Sánchez, 2000).

Además, en 1989 fue nominado en las categorías de mejor dirección, mejor guion adaptado (basado en otra novela de su autoría) y mejor actor principal por “El mar y el tiempo”, que también fue nominada en la categoría de mejor película. Y el mismo año también fue nominado como mejor actor principal por otra película, “Esquilache”, de Josefina Molina, categoría en que volvería a ser nominado de nuevo en 1999 por “La lengua de las mariposas”, de José Luis Cuerda.

Esa presencia polifacética y frecuente en los Goya es una simple muestra de la importancia de Fernando Fernán Gómez en el cine español, alcanzando también reconocimiento internacional como fueron sus dos premios Oso de Plata al mejor actor en el Festival de Berlín en 1977 (por “El anacoreta”, de Juan Estelrich March) y 1985 (por “Stico”, de Jaime de Armiñán), así como el Premio Pasinetti al mejor actor en el Festival de Venecia en 1984 (por “Los zancos”, de Carlos Saura).

Pero no solo fue importante en el cine, sino también en la literatura y otras vertientes del quehacer artístico, como evidencia su bibliografía (*) y como consta en el acta del jurado que le concedió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 1995: “cómico extraordinario, que durante más de medio siglo de vida artística y profesional ha construido en España y América –desde la gran riqueza de su personalidad– una meritoria biografía como actor de cine, teatro y televisión, director, autor y, en suma, creador del espectáculo. Su obra, además, es un testimonio crítico de nuestro tiempo”. 

En estas líneas, me enfocaré en un díptico (**) que marcó un antes y un después en la filmografía de Fernando Fernán Gómez: “La vida por delante” (1958) y “La vida alrededor” (1959). El currículum de nuestro personaje ya registraba sesenta y cinco películas como actor y tres como director y guionista cuando realiza “La vida por delante”, de la que fue director, coguionista (junto a Manuel Pilares) y actor principal en el papel de Antonio Redondo, un joven recién graduado de abogado y recién casado con Josefina Castro (Analía Gadé), a su vez recién graduada de médica. Nos adentramos en su historia, en cómo se conocen y enamoran, su boda y las dificultades que enfrentan en su relación de pareja y en su búsqueda del bienestar económico. La historia continúa en la secuela, “La vida alrededor”, donde las cosas se le complican al matrimonio con el nacimiento del primogénito.

Son dos comedias divertidísimas que el espectador contempla con una sonrisa de principio a fin. Pero la cascada de situaciones chistosas y carcajadas es acompañada por la postura de Fernán Gómez de denuncia de la realidad social y económica que vivía entonces España bajo la dictadura franquista, aplastando los sueños de la juventud que, en medio de las precariedades, anhelaba progresar con los frutos de sus estudios y el ejercicio de sus profesiones. 

Tal como escribiera Rubén Redondo en www.cinemaldito.com: “Un país repleto de sombras con pájaros en la cabeza, que vivía de ilusiones más que de realidades, genialmente retratado ello en esa escena en la que un inmobiliario dibuja los rincones de una casa imaginaria que tan solo existe en un mundo externo y fantástico alejado de los escombros y lodos que atraviesan las desoladas calles de ese Madrid pícaro, sin alma y taciturno que será fotografiado por Fernán Gómez de un modo portentoso, exhibiendo las calles sin asfalto enfangadas por la lluvia, también esos solares vacíos que tienen por vecinas viviendas en estado de ruina e igualmente esas avenidas desangeladas moradas por viandantes carentes de brío y empuje, sino empujados hacia un callejón sin salida por parte de una mano invisible que atenazaba los pasos de esos jóvenes para los que no había más que pesadumbre en el horizonte”.

También reflexiona Fernán Gómez acerca del conflicto moral que enfrenta el abogado que se debate entre desempeñar su oficio con honestidad o entrar en componendas y chanchullos para ganar los casos. Nos muestra por igual como la mujer era minimizada por la sociedad machista.

Sorprenden los recursos estilísticos a los que acudió Fernán Gómez, como fueron sustituir el sonido del discurso del abogado protagonista en un juicio por un solo de batería; o romper la cuarta pared, es decir, interrumpir la narración para que uno de los personajes se dirija al público a contarnos la historia o expresarnos sus pensamientos; o relatar un episodio desde diversos puntos de vista, como la escena en que declaran los testigos de un accidente de tránsito, uno de los cuales es tartamudo y a medida que declara vemos las imágenes de lo que relata con la intermitencia con que habla el pobre gago.

La pareja retratada en La vida por delante y La vida alrededor, películas de Fernando Fernán Gómez.

Este último es representado por una gloria de la actuación en el teatro y en el cine, como lo fue José Isbert, a quien en los créditos se le agradece “que se haya hecho cargo de un papel inferior a su categoría artística”. Y es que el reparto es otro de los aciertos del díptico, que incluye figuras de la talla de Rafaela Aparicio, Manuel Alexandre, Gracita Morales, Rafael Bardem, Xan das Bolas, Félix de Pomés, Carola Fernán Gómez (madre del director), Carmen López Lagar, entre otras.

Este 28 de agosto de 2021 se celebra el centenario del nacimiento de Fernando Fernán Gómez. Sería buena idea que, cuando la Cinemateca Dominicana vuelva a operar con normalidad, nos presente un ciclo de sus películas, tanto en su faceta de director como en la de actor, para lo cual seguramente podría contar con el apoyo del Centro Cultural de España. Ojalá esta sugerencia sea complacida, la cual hago extensiva a las películas del otro gran cineasta español cuyo centenario también se celebra este año: Luis García Berlanga.

Notas: 

(*) Los siguientes enlaces informan la bibliografía y la filmografía de Fernando Fernán Gómez:

http://www.agenciabalcells.com/pt/autores/autor/fernando-fernan-gomez/

https://www.imdb.com/name/nm0273178/?ref_=fn_al_nm_1

(**) Los siguientes enlaces contienen ambas películas comentadas:

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Jimmy Hungría. Gestor cultural y cinéfilo. Amante del teatro, de la música. Aspirante a chef. Autor del libro Gastronomía musical y bibliografías en construcción y de la columna Tívoli.

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