Pensar, desde la isla y más allá.

Cuando en 1921 la revista la Cuna de América publica el Manifiesto Postumista, de la autoría del filósofo y poeta Andrés Avelino, todavía la humanidad sufría las secuelas de la pandemia de la mal llamada Gripe Española, que mató a más de 40 millones de personas en el mundo y cubrió un espectro de algo más de dos años, desde 1918. Ahora sabemos, su origen no tuvo lugar en España y que fue causada por un brote de influenza virus A, del subtipo H1N1. 

Al arribar al centenario de la publicación del Manifiesto Postumista, la efeméride encuentra a la humanidad sumida en la tragedia sanitaria y la catástrofe económica y social generadas por la pandemia de la Covid-19, causada por el coronavirus SARS-CoV-2, que a la fecha lleva un saldo fatal de más de 3,5 millones de fallecidos y más de 171,2 millones de contagiados a escala global.

Otro hecho trágico que marcó el nacimiento del Postumismo, que lideró el poeta Domingo Moreno Jimenes, y el Manifiesto Postumista, como su postulado estético e ideológico, fue la humillación a que se vio sometida la soberanía nacional mediante la primera ocupación militar norteamericana de nuestro territorio, que inició en 1916, bajo la resistencia de patriotas armados y concluyó, con la salida pura y simple, gritada por el pueblo a todo pulmón y por dignos representantes de la intelectualidad liberal de entonces, de las huestes de marines y burócratas norteamericanos en 1924. 

Porque, si bien como expresión vanguardista en la literatura nacional, el Vedrinismo de Vigil Díaz, o de Zacarías Espinal, según se prefiera, cuya manifestación como poética particular, llegase o no a ser un movimiento, se registra a inicios del segundo decenio de 1900 y muy cercano al fervor de las vanguardias europeas de inicios del siglo, no es menos cierto que el Postumismo se convertirá en el primer reclamo vanguardista de exaltación, reconocimiento y puesta en práctica de valores estéticos y paisajes autóctonos, así como de términos y giros idiomáticos propios del carácter nacional de la cultura y del español dominicano, hecho este que lo colocará, a conciencia plena, en un ángulo diametralmente opuesto al Modernismo y a su epígono Rubén Darío, que tuvo en Tulio M. Cestero, desde 1898, a su más eminente propagandista local.

El Postumismo es nuestro primer movimiento de vanguardia, capaz de dotarse a sí mismo de un manifiesto, que se publicará como epílogo del libro de poemas Fantaseos, de Andrés Avelino, en 1921, pero, que recoge el aliento y la luz poética de trabajos de Moreno Jimenes publicados en 1918, por lo que el propio Zorrilla sitúa en ese año el origen de la visión poética revolucionaria postumista. 

El manifiesto cuyo centenario conmemoramos deja sentada la intención de introducir un cambio en la tradición poética dominicana, al proponer una ruptura con los cánones románticos, oponiéndose a Víctor Hugo, de los realistas, contrarrestando a Balzac, y de los modernistas, declarando la muerte de Darío. El manifiesto llama a distanciarse del Simbolismo, que lo considera un fósil, como también a reaccionar contra el Ultraísmo, el Futurismo, cuyos postulados ya se habían divulgado en el país, y contra el Creacionismo. 

Es en virtud de la relevancia histórica para lo que luego habría de ser la poesía social dominicana, entre otros méritos lingüísticos y estéticos, que Plenamar ha querido ofrecer a sus lectores un dossier que contiene los puntos de vista de autores consagrados, que enfocan el Manifiesto Postumista y el Postumismo en sí, desde diferentes y enriquecedores ángulos de miras.

De ahí los aportes, que Plenamar agradece muy profundamente, de destacados escritores, críticos, filósofos e investigadores como Manuel Mora Serrano (Premio Nacional de Literatura 2021), José Rafael Lantigua, Fernando Cabrera, Miguel Ángel Fornerín, Bárbara Moreno García y Julio Minaya, último que, como filósofo y presidente de la Asociación Dominicana de Filosofía (ADOFIL), rememora la condición de pensador y poeta del autor del Manifiesto Postumista, Andrés Avelino.

Esperamos que esta publicación resulte de interés para nuestros lectores, los interesados en la literatura y para el público en general.

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En portada: Ramón Oviedo, Como Quiera es lo Mismo, técnica Acrílica sobre lino, 2001, 68 x 68 pulgadas. Imagen cortesía de Antonio Ocaña y Fundación Ramón Oviedo Inc.

José Mármol es Premio Nacional de Literatura 2013. Autor de Yo, la isla dividida (Visor, 2019).

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