Pensar, desde la isla y más allá.

Aunque no de manera significativa, y lejos de llegar a la equidad, ciertamente ha incrementado la presencia de mujeres en el tren gubernamental cultural, sin embargo, las mujeres todavía siguen a la sombra de su pares y supervisores masculinos, dependen de una administración centralizada en la que hay muy poco espacio para desarrollar programas, tener visibilidad y autonomía de funciones. 

Los restos del sector cultural gubernamental comienzan en el seno de los partidos políticos. Las facciones se disputan el control de los ministerios e instancias y este territorio en constante conflicto ha sido tradicionalmente masculino. La lógica del reparto afecta de igual manera el manejo equilibrado del sector.  Esto afecta el trabajo de las mujeres bien sea porque tienen un alcance limitado o funciones duplicadas, no hay deslinde que permita distribuir las tareas de una forma más eficiente y hacerlas operativas. 

En los 21 años de existencia de un ministerio dedicado a la cultura, solo hemos tenido una ministra designada, la actual incumbente Carmen Heredia, quien ha desarrollado previamente una destacada labor como trabajadora de la cultura y crítico de arte, ocupando puestos en el área de Danza y la dirección del Teatro Nacional.  

Sin embargo, son muchas las mujeres que han tenido roles fundamentales en la administración de programas culturales de alto nivel y la aplicación de políticas públicas para la promoción de la cultura en el país.  

Es justo honrar la labor pionera de la doctora Celsa Albert Batista con más de 50 años de servicio en la administración pública, en el área de educación y cultura. Ampliamente reconocida como historiadora y maestra, doña Celsa fue directora del Departamento de Cultura de la entonces Secretaria de Educación Bellas Artes y Cultos, ella podría decirse que fue realmente nuestra primera Secretaria de Cultura. Con un pequeño equipo de técnicas de educación de alto nivel organizaba las Feria del Libro, en la Plaza de la Cultura, movilizando miles de estudiantes de colegios y liceos de sectores populares de Santo Domingo y provincias aledañas. Su trabajo logístico, dio realce a los Premios Nacionales de Literatura, que en aquel momento era sin dudas los eventos culturales más importantes organizados desde el Estado.     

La profesora Nereyda Rodríguez, maestras de generaciones, investigadora de nuestros ritmos y danzas tradicionales, creadora de Ballet Folklórico Nacional Dominicano, y de los primeros ballets en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y el ayuntamiento del Distrito Nacional, una gran promotora de la cultura tradicional en los medios de comunicación también. Como maestra desarrolló una encomiable labor en sectores populares del Distrito Nacional y varias provincias, formando varias generaciones de los más excelsos bailarines folklóricos y contemporáneos. 

Senia Rodríguez, ser hija de una gloria nacional marcó sus inicios, desde niña ha seguido la impronta de doña Nereyda extendiendo su legado, construyendo un brillante camino propio. Es una cultora y defensora de las y los portadores de la cultura tradicional afro-dominicana y la cultura popular, sobre la base de su trabajo de investigación y difusión ha demandado de forma sistemática en todos los escenarios la creación de políticas públicas para la protección y puesta en valor de la cultura ancestral.  Es también una municipalista, sus aportes a la organización y creación de redes locales han sido referenciales para el trabajo comunitario. Actualmente es directora de la Fundación, Escuela Museo Teatro Popular Danzante.  

Dulce Elvira de los Santos, ex directora de la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana, revolucionó la gestión de espacios de lectura e investigación dirigidos al público infantil. La BIJRD se ha convertido en un gran centro cultural, con gran impacto en la comunidad circundante y el empoderamiento de niños, niñas y adolescentes como titulares de la cultura, creando para ellos un espacio hermoso, abierto, amigable, divertido, con  clubes de teatro, cine, pintura, y la participación de decenas de artistas y gestores entre sus docentes y colaboradores. Otro punto para Dulce es haber logrado que la BIJRD fuera considerado un programa clave del Gabinete de Coordinación de Políticas Sociales (GCPS).  

Catana Pérez, fue una gran promotora de la música en República Dominicana, desarrolló programas de apreciación musical en el Teatro Nacional, durante más de 20 años, también fue conductora de programas de radio, fundadora del proyecto Ángeles de la Cultura que trabajó en sectores populares de Santo Domingo y varias provincias. Este programa estaba bajo la sombrilla del despacho de la Primera Dama, lo que daba un sentido concreto a programas de asistencia que quedan en el aire y sin propósito. Ángeles de la Cultura consiguió desarrollar todo un programa formativo a gran escala, con disponibilidad de recursos para su ejecución.

Lina Hoepelman, una destacada actriz y escenógrafa dominicana, es un ejemplo de lo diverso de los trabajos de las mujeres. Ella ha tenido una importante participación en el área técnica en los principales teatros de Santo Domingo, que también ha acompañado con una labor de investigación y docencia.A pesar de su trabajo y su envidiable hoja profesional,  actualmente es directora interina de la Escuela Nacional de Arte Dramático a la espera de asumir la titularidad que por servicio y capacidad le corresponde.   

Normandía Maldonado. Bailarina, folklorista, maestra y activista, representante de la comunidad dominicana en la ciudad de Nueva York. Una servidora pública excepcional pues nunca tuvo formalmente un cargo en la delegación diplomática dominicana, ni fue designada en el área cultural, sin embargo, qué trascendente su obra y legado para nuestra diáspora en Estados Unidos, cuanta institucionalidad sembrada. Era la representación misma de la dominicanidad, generando orgullo y sentido de identidad a través de las manifestaciones culturales. Fue fundadora del Club Cívico y Cultural Juan Pablo Duarte y el Centro Cultural Ballet Quisqueya. “Fue una fuerza impulsora detrás del ascenso de la diáspora dominicana dentro del panorama cultural de la música, la danza y el cine”, dijo sobre ella el congresista dominico-americano Adriano Espaillat motivando la designación de la calle que hoy lleva su nombre.        

Como este grupo de mujeres representativas por su trabajo pionero en instituciones públicas, hay cientos cuyo trabajo no conocemos. Es un reto poner en valor y reflexionar sobre los aportes de las gestoras culturales que dentro y fuera del Estado han partido brazos para seguir desarrollando proyectos a pesar de las dificultades, sirviendo de enlace a otras artistas, trazándose y cumpliendo objetivos más allá de los estipulados en sus cargos.  

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Clara Morel es teatrista, escritora y activista social en resistencia para el empoderamiento de las poblaciones afrodescendientes en República Dominicana. Directora de Bemba, Comunicación Experimental y el Árbol Maravilloso. Miembro fundador del Colectivo Las Tres.

Imagen de portada, autoría de Moira Pujols.

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