Pensar, desde la isla y más allá.

¡Nada! que los sueños a veces cuestan demasiado y eso ya es horrible.  Despertar cada vez y arriesgarse a volver a soñar. Haber perdido las lágrimas en el camino y tener que vencer el asco y masticar

y tragarse a secas la tristeza…  Que el sol está más bajo cada día ¿Y ahora quién podrá ayudarnos? 

¡Nada! todos los superhéroes duermen borrachos, en el parque donde los ha confinado la era.

A su tierna edad, tienen licencia para suicidarse, para fornicar con la cuñada, o robarles a sus amigos algo de sus miserias.  Y desde alguna estación de radio, Bunbury se lava las manos del asunto, con mucho menos gracia que Poncio Pilatos.  ­ ♫si yo no tengo la culpa de verte caer… ♫ Mientras tanto, el miedo nos vigila con sus ojos amarillos, cruza y descruza las piernas a lo Sharon Stone, desconcentrando a la noche de su partida de ajedrez con nuestras almas… 

Yo digo “dios” con minúscula sintiéndome atrevida y fumo mi primer cigarro tratando de no estornudar… 

II 

Algunos han traído sus versos mal escritos, otros ganas de cualquier cosa, o inútiles sospechas de que somos sólo nosotros en el universo, y no sé qué otra mierda filosófica, inventada, probablemente, por los fabricantes de ron, que son los únicos beneficiados de que estos infelices se rompan la cabeza, tratando de entender o de soñar… 

El fin es que nada tiene sentido, ni siquiera esta rara angustia que enjuta mi pecho.  Nada debería importarme, ya, el olor marchito de las sábanas…  El joven que duerme a mi costado sueña con gráciles princesas de otros suelos, de ojos clarísimos y cabellos soleados rozándole el talle, de donde él se abrazará, sintiendo haber nacido con estrella. 

Por mi parte yo debería echarlo de mi cama, no sentir esta triste ternura y disculparme con el frío de las noches anteriores que sí estaba aquí sólo para mí… Pero no.

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Ross Benjamín (Miches). Sicaria; mata narcisos por encargo. 

Imagen de portada: Jimmy Valdez Osaku

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