Pensar, desde la isla y más allá.

Tres símbolos, tres alegorías, tres metáforas, tres mundos posibles en un cuadro universal. Se trata de una pintura que se convierte en metafísica, en mitografía y patografía poética. La mirada del artista y poeta tiene su historia, su raíz, su punto de partida en la subversión de lo real.

Encuentro y desencuentro que se pronuncian mediante el significante esquizoide, el Antiedipo, según Deleuze-Guattari. El régimen de lo pictórico estalla en mil formas de lo visible; en fragmentos que despiertan en el mundo, o, los mundos de ficción de nuestro “autor visual’.

El arte de HRSuriel va más a allá de lo que representa como tipo su obra. Todo lo que este artista ha producido como pintor y poeta hasta ahora es meta, alucinación, alienación, biopolítica, acto, silencio y sobre todo crítica del lenguaje universal. Lo que el lienzo soporta como química cromática y clave de creación penetra en el proceso y como tal en la productividad de una visión que cada vez más aspira al sueño originario del ser-en-el-mundo.

Se trata de un órgano creador  que surge del enigma y de la claridad nietzscheana del origen, del punto que une cuerpo, huella, memoria y movimiento. Y es que el artista camina por esos rumbos tensivos y sentientes de la memoria universal. Despertar en nacimientos y horizontes visuales legibles en su arte pictórico, ha producido hasta ahora vínculos estéticos, visuales, mnemónicos, criptográficos, cromáticos, imaginarios y perceptosensibles extendidos a claves, experiencias y signos cardinales de la memoria artística.

Desde una lógica sensible marcada por estratos y núcleos de creación cercanos a la visión del orden aural del sujeto, la obra que “vive” su deseo surge a través de lo que pinta y poetiza el artista. El mundo pictórico de HRSuriel abre las compuertas de lo real y lo imaginario, de suerte que las cardinales visuales y motivos iconográficos mostrados, exhibidos por el artista, (ver, La estancia de lata, Catálogo Aparat), se concentran en lo que podemos llamar periferia y centro de las imágenes que condensan sustancias, formas, contenidos legibles y visibles en el universo del artista.

¿Cuáles son las preguntas que plantean los productos pictóricos de HRSuriel? A partir de un mundo-ficción construido mediante nuevos ejes de visualidad, se produce la recesividad estética y la extensión simbólica. Lo que sugiere entrar en la obra como proceso, lectura, actitud y cohesión temático-formal es la unidad sustancial y el principium que gobierna la estrategia de creación de la obra como juntura e inscripción cabalística y esquizoide.

En efecto, desde la mística romántica y esotérica el icono, el paisaje diabólico y los bosques fantásticos con entidades extrañas, proliferan en tesituras variadas de voces, visiones y espaciamientos mistéricos. Imágenes espeluznantes y técnicas mágicas se expresan a través de un arte que abraza una estética de lo siniestro que nace de experiencias astronómicas, matemáticas, religiosas, teologales, poéticas, narrativas y criptográficas. El cuerpo ideal de estas visiones narra el concepto de mundo abierto y universo infinito, planteado por A. Koyré.  

La bizarrería, la magia y el demonismo romántico se expresan en el poema decimonónico y en las poéticas de la primera y la segunda vanguardias que inauguraron  un nuevo concepto de laboratorio de los sentidos. Así, la pintura y la ciencia dialogan con la religión, la música, la iconografía de lo feo y lo lujurioso. La imagen moderna explora cuerpos, espacios y vertientes heurísticas motivadas por círculos diversos de sabiduría y religiosidad justificados mediante “paraísos artificiales” que se pronuncian desde una épica política y filosófica de la representación.

Así, la cosmografía maquinal e imaginal de HRSuriel explora la idea de cuerpo-mecanismo y de cuerpo-mito, bajo la mirada de una invención metavisual, periférica y nuclear. El fondo de este mundo de consumo, uso y función política es la tardomodernidad y la antimodernidad en proceso,  construcción de formas y sentidos. Lo pintado como centro-visión por nuestro artista anuncia entidades tecnopoéticas en cierta biopolítica  del postcapitalismo avanzado en la era de la mundialización.

Algunas propiedades que presentan las obras de la serie Casa Balística (Mundo Balístico, Cuerpo balístico), se hacen legibles en el contraorden de la lectura estratégica de nuevos productos visuales, mostrativos de la alteridad y la otredad.

Toda filosofía de la huella, el grito y el imaginario paradójico-visual se reconocen en la velocidad de las imágenes visionarias que forman parte del recorrido simbólico y figural propiciado por la inscripción pictórica y poética de nuestro artista.

Las lógicas de producción adoptadas en las exhibiciones que ha hecho hasta ahora  este artista dominicano, piden una reflexión crítica a partir de los conceptos de fluencia, deseo y  transgresión. Lo que explica un enmarque crítico-visual orientado a la interpretación de “dispositivos pulsionales” en la conceptografía de Jean Francois Lyotard (ver, De dispositivos pulsionales y Economía libidinal), es el detalle. La incisión provocada por HRSuriel en el arte dominicano se hace visible en La estancia de lata, como espacio de diálogo abierto de su obra y eje de creación.

¿Cómo piensa el mundo este artista demitificador de tipos, iconos, técnicas miméticas y convencionales? Al pensar desde las estéticas actuales la obra autopoiética de HRSuriel, advertimos el corte, la tensión y el cambio ocular del ojo viviente. Nuestro artista hace de los sueños personales su propia poética visual activadora de pulsos, experiencias iniciáticas, epifánicas y teofánicas. La fabulación pictórica enuncia desde su vertiente el eros masculino y el eros femenino, como alegorías rotas en sus tensiones visibles y poéticas.

Los más recientes productos figurales de nuestro artista obligan a una reflexión orientada a la memoria de un pacto entre la forma-sustancia y la forma-expresión en sus niveles de conformación y pensamiento. La invención de mundos, corpúsculos geo-físicos, zoografías, geografías fantásticas y tecnomundos decadentes, aparecen en la obra de este creador visual bajo el empuje de un sentido espacial, abismal y criptocéntrico instruido por ejes y fórmulas vehiculadas mediante lenguajes estéticos, maquínicos, industriales y esquizoides de gran intensidad en su obra pictórica.

El argumento elegido y legible en el proceso de creación de mundos pictóricos, sobresale en cada momento donde la obra se pronuncia como lenguaje, contexto, interpretación y comprensión de aspectos formales, técnicos y estratégicos, justificables mediante una lectura diasincrónica de dicha obra en texto y contexto de creación.

¿Cómo el pintor quiere hablarle a sus contemporáneos desde la pintura? ¿De qué manera el artista organiza su propio idiolecto? Desde que HRSuriel se dejó asaltar por fantasmas externos e internos, su mapa, podríamos decir, el atlas que orienta su visión se convierte en posicionamiento ocular, visional y espectral basado y reconocido por sus líneas temáticas y figurales de sentido.

De esta manera nuestro artista se pronuncia en la tela y  en la relación borde-centro; lo que da lugar a cierta dialéctica conformada como eje-periferia visible en cada imagen-mundo. El artista coloca el lienzo de forma variada, pero sobre todo, convirtiéndolo en un soporte que no es solo físico, sino posicional y que a su vez se convierte en testigo de la mano y el ojo.

Dicha relación se explica en el tejido mismo de la “cosa” pictórica, donde los puntos nucleares del cuadro aseguran la historia misma del sujeto trascendental que podemos localizar e identificar en algunos rizomas de la “crítica del juicio” o de la facultad de ver-sentir-crear del filósofo Immanuel Kant

La estética o vía sensible pronunciada a través de la intuición que da posibilidad al cuadro, orienta en su registro la función filosófica de la pintura y lo “filosófico” del tejido visual, haciendo de la pintura una especie, un modo, una dimensión psicológica del saber. En el caso de los artistas y poetas visionarios del occidente moderno (Blake, Goethe, Victor Hugo, Duchamp, Münch, Klein, Warhol, Michaux, Kitag), el espaciamiento de la significación poético-visual crea una determinación y una sobredeterminación que induce siempre al dictum horaciano Ut pictura poesis. Tanto la poesía como la pintura crean un diálogo de superficies y profundidades conformadoras de luces y sentidos.

191984: Swale: Gestos
Pintura acrílica sobre lienzo
62’’ x 52’’
171995: Thunder Gulch: Autopoíesis
Ensamblaje y pintura acrílica sobre lienzo
52’’ x 62’’
181939: Johnstown: Ximena soñada por el Cid
Pintura acrílica sobre lienzo
52’’ x 62’’
171915: Regret: Teoría de la Percolación
Pintura acrílica sobre lienzo
52’’ x 62’’

La vía infusa y la vía difusa que podemos leer en HRSuriel, concentra un ritmo cuya productividad visual se hace cada vez más progresiva en sus más recientes cuadros, en cuyas relaciones de centro y periferia se profundiza el re-conocimiento de la visualidad semiográfica, evocadora de ideologemas y lenguajes de alteridad que abren las diversas capas de significación, marcadas por el gesto que organiza la materia pictórica elegida por el artista, y en cuyo caso encontramos también el doble nexo con el pathos, la graphia, el vestigium y el dictumo idiolecto propio de un mensaje universal, proveniente de toda su obra creada hasta el momento.

Podemos comprobar mediante la “gestografía” dinámica infusa y difusa aquellas particularidades significantes de su obra reconocidas en base a desarrollo, contexto, funcionamiento, fenómeno, tiempo, espacio y función. El proceso que en este caso se hace legible en obras tales como: Mirada variante, Gestos, Ferdinand: Autopoíesis pictórica I y Autopoíesis pictórica II, Ximena soñada por el Cid, Teoría de la percolación, Pareja de mundo y otras. 

Toda la épica legible y visible  que podemos observar reproducida en  la presente obra, remite a una conceptuación que el artista-poeta ha diseminado como espacio de entidades dinámicas en la psicografía de su obra fundamental. HRSuriel construye todo un Atlas simbólico de creaturas visuales, articuladas en una topografía ideal donde el sueño ocurre como germinante dinámico universal; de manera que la obra-mundo de HRSuriel ofrece una planigrafía imaginaria de los espacios y signos conformadores de su concepción artística.

Al entender que en esta perspectiva el lenguaje o idiolecto pictórico de nuestro artista se decanta en base a un pronunciamiento que, como ya hemos visto en el orden de este ensayo, ofrece pautas, nexos y miradas diferenciadas, se abre como cauce el espaciamiento monádico, marcado en tanto que eje de mundos posibles, creadores de una fabulación visual abstracta, formal y cosmocéntrica.

La fantástica visión de HRSuriel aspira, como ya lo hemos señalado en otros lugares y momentos de la presente obra, a motivar una reflexión rítmica y diasincrónica justificada mediante elementos integradores de la estética sujeta al sentido interno y externo de su obra. Todo lo cual ayuda a leer fuentes, aperturas, gestos, espacios, tensiones y cauces de una obra que pronuncia en su dialéctica centro-periferia relatos, matrices, cercanías, lejanías, grafías, silencios y ritmos visuales justificados en niveles estéticos de interpretación y comprensión artística.

Odalís G. Pérez es miembro de la Academia Dominicana de la Lengua. Su último libro: Universalismo visual integrador de HRSuriel.

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