Pensar, desde la isla y más allá.

“¡Llegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal…!”.

Hace hoy exactamente 50 años que ocurrió la expedición anti-trujillista del 14 de junio de 1959, cuando un grupo de migrantes dominicanos dejaron el exilio y se convirtieron en héroes y mártires de la Patria.

Introducción

La migración es una de las principales constantes históricas en la región (o quizás la más importante de todas ellas), según nos acaba de explicar magistralmente el Dr. Rubén Silié. Precisamente, durante las primeras décadas del siglo XXI, los movimientos migratorios relacionados con el Caribe Insular siguen fluyendo dentro o fuera de dicha zona y, en algunos casos, hasta se han ampliados.  

Esta constante es también característica del Gran Caribe, zona que comprende no solo a las islas sino también a todos los territorios bañados por el Océano Atlántico y el Mar Caribe, desde el Golfo de México hasta la costa norte de Suramérica, llegando a incluir el noreste de Brasil. En esta concisa exposición, solo trataremos la situación contemporánea de las islas caribeñas, entendiéndolas como un conjunto de arcos insulares que comienzan en Las Bahamas, siguen en las Antillas Mayores y se completan con las Antillas Menores. (Mapa 1). Dentro de este contexto, resaltaremos el análisis del caso dominicano para observar sus particularidades migratorias y sus elementos en común con el resto de las migraciones caribeñas.[1]

Mapa No. 1: El Caribe Insular y el Gran Caribe

Las islas caribeñas conforman un área de emigración neta

La población total del Caribe insular es de 43.8 millones de habitantes, algo similar al número de personas que viven en un solo país de mediano tamaño. No obstante, todas las islas caribeñas en conjunto han conformado una de las regiones con mayor número de migrantes     del planeta. En efecto, su saldo migratorio general en este último período implica que 8.2 millones de personas caribeñas han dejado la región, lo que la define como un área principalmente de emigración neta.

Ahora bien, hay islas que producen más emigrantes que otras. Los principales países emisores de migrantes caribeños hacia otros lugares son: Puerto Rico (53%), Jamaica (38%), Cuba (13%), República Dominicana (13%) y Haití (12%). Por otro lado, la emigración puede “pesar” más en un país que en otro. En efecto, si medimos la población que emigra de un país con relación al tamaño de su población total, tendríamos un parámetro del “peso” que tiene la emigración en cada país.  El Mapa 2 muestra que el peso de la emigración en Puerto Rico y Jamaica es mucho mayor que en el resto de las Antillas Mayores. Por otro lado, en las Antillas Menores hay islas con una altísima proporción de emigrantes, mientras que en otras el impacto de la emigración es casi imperceptible.

Mapa No.2:[2]

El siguiente cuadro muestra los países del mundo que más reciben emigrantes caribeños, todos con saldos positivos (llegan más caribeños allá que los que vienen de esas regiones), aunque con grados distintos de recepción migratoria:

Cuadro No. 1: Destino y stocks de los emigrantes caribeños

El Mapa No. 3 complementa estas informaciones y permite apreciar gráficamente hacia dónde se dirigen los grandes grupos de migrantes, siendo Estados Unidos el principal de todos los países receptores con un saldo de más de dos millones de personas del Caribe que se fueron a residir en ese país solo en el período 2010-2017. Para comprender la magnitud de esta cifra, en el mismo período fueron a residir en Europa unos 250,000 caribeños, mientras que en Suramérica pasaron a ser cerca de 50,000; en África y Oceanía alrededor de 10,000; quedando Asia muy sub-representado con solo unos cuantos cientos. No obstante, hay que decir que en estas décadas los flujos hacia Europa y Suramérica han venido creciendo aceleradamente.

Mapa No. 3: Saldo de stocks de migrantes caribeños en diversos continentes.

Para ir viendo cómo se comporta la República Dominicana en estos destinos, el Cuadro No.2 indica los inmigrantes del Caribe en Estados Unidos. Mientras los puertorriqueños y cubanos conforman el grueso migratorio caribeño a ese país, con un 51% de todos los caribeños que viven allá, la República Dominicana tiene el tercer lugar con un 17% de dichos caribeños.

Cuadro No.2:

El Cuadro No. 3 muestra la situación de inmigrantes caribeños a España y Francia, donde se puede apreciar que los dominicanos que viven en España conforman el 54% de todos los caribeños que han inmigrado allí. Por otro lado, los dominicanos en España ya representan casi el 3% de todos los inmigrantes que ha recibido ese país.

Cuadro No. 3:

Los flujos migratorios intrarregionales

Una vez presentada una idea general de los emigrantes caribeños, veamos ahora cómo se comportan los migrantes dentro de la región y los que vienen de fuera de la región. En total, existen 1,399,747 inmigrantes en la región del Caribe, de los cuales, la migración intrarregional representaría un 51% del total de inmigrantes en la región. Los principales países de origen de este tipo de migración intrarregional serían Haití (57%) y la República Dominicana (12%). Ahora bien, en cuanto al destino de esos migrantes intrarregionales, el 60% es absorbido por República Dominicana, Puerto Rico, Guadalupe y Las Bahamas. Es más, la República Dominicana recibe la mayor cantidad de inmigrantes que vienen del propio Caribe, y le da a Puerto Rico el 80% de los inmigrantes intrarregionales que tiene esa isla. Por su parte, Haití aporta más del 90% de todos los inmigrantes en República Dominicana, mientras otros llegan a nuestro país desde Suramérica y Europa.

Los mapas 4 y 5 ofrecen una visualización de los flujos migratorios dentro de la región. El primero de esos mapas corresponde al  período 1990-2010, mientras que el segundo se refiere a la situación de esta última década. Al comparar ambos mapas, se comprende que los flujos migratorios son altamente dinámicos y cambiantes de acuerdo con las situaciones que se puedan presentar. Por ejemplo, recientemente se están invirtiendo o reduciendo los flujos predominantes entre República Dominicana y Puerto Rico, así como entre Colombia y Venezuela. No obstante, todo el Caribe (en especial República Dominicana) está recibiendo un connotado flujo migratorio de Venezuela, mientras que muchos países caribeños están definiendo importantes flujos emigratorios hacia Suramérica.

Mapa 4: Flujos migratorios intrarregionales en el Gran Caribe 1990-2010

Mapa 5: Flujos migratorios intrarregionales en el Gran Caribe 2010-2017[3]

República Dominicana en el contexto actual de las migraciones caribeñas

La República Dominicana es un país de origen, tránsito, destino y retorno de migrantes. Por otro lado, posee una dinámica muy activa de migraciones internas. Y por si esto fuera poco, el país funciona también como un espacio de migraciones irregulares: detenciones, naufragios, deportaciones, trata de personas… y los diferentes fenómenos que las acompañan.

A pesar de que la República Dominicana ha tenido las mayores tasas de crecimiento económico en la región de América Latina y el Caribe durante los últimos 8 años, su estructura productiva demanda mucha mano de obra extranjera inmigrante. Por otro lado, cada vez más se ha ido consolidando la tendencia emigratoria para buscar «mejores» oportunidades de calidad de vida fuera del país.

Ante la paradoja descrita en el párrafo anterior, se ha presentado como alternativa la urgente necesidad de abordar las limitaciones estructurales del sistema socioespacial del país para conseguir la generación de empleo de calidad mediante un desplazamiento hacia actividades de mayor valor agregado y mayor especialización del trabajo.

Algunos parámetros de la emigración dominicana

A continuación se ofrecen cifras cuyas implicaciones y análisis tomarían muchas páginas y desbordarían el tiempo permitido para esta conferencia. No obstante, vale la pena enunciarlas para al menos indicar algunas de las temáticas que se podrían abordar en el futuro. Claro está que tampoco se mencionarán aquí todas las áreas que se tendrían que analizar sobre este complejo fenómeno que es la migración. De todas formas, aquí van algunos datos inquietantes:

  • Cerca de 1.5 millones de personas de origen dominicano se encontraban residiendo fuera del territorio nacional en 2017, lo que representa alrededor de un 12 % de la población dominicana que actualmente se encuentra regada por el mundo.
  • De todos los emigrantes dominicanos:
  • En USA viven 1,065,600 = 74%
  • En España residen 158,393 = 11%
  •  Puerto Rico alberga 56,446= 4%
  • Los otros 159,561 restantes = 11%  viven distribuidos entre otros países.
  • El país tiene una tasa de migración neta negativa (es decir, existen más personas saliendo del país que las que entran).
  • La República Dominicana ocupa el sexto puesto del índice de migración neta potencial calculado para 156 países. Es decir, no solo es significativo el número de dominicanos que han abandonado su país sino que es todavía más revelador el alto porcentaje de los que afirman que están deseando irse prontamente a otra nación.
  • El 28% de los dominicanos emigrantes en USA viven debajo de la línea de pobreza.
  • Pero… la emigración dominicana envía un significativo volumen de remesas internacionales que ingresan a RD. Veamos:

Cuadro No.4:

Algunos parámetros de la INMIGRACIÓN en Dominicana

  • El 2.1 % del total de residentes en el país era población inmigrante en 2003. En 2012 pasó a ser de 5.2 %, y en 2017 era de 5.6 % = 570,933 personas (ENI).
  • No hay boom migratorio: la población inmigrante ha crecido según la tendencia ya existente y el ritmo de la emigración también.
  • 42.5 % señaló que sus razones para venir a RD fue la búsqueda de empleo y 33.3 % dijo que fue la búsqueda de mejores condiciones de vida. 3 de cada 4 haitianos dicen que salieron de su país por la miseria vivida allí.
  • 33.8 % de la población inmigrante haitiana trabaja en el sector agropecuario, mientras que un 26.3 % labora en el sector de la construcción y otra porción en turismo y en el sector informal con precarias condiciones de vida.
  • En 2015, la mayoría de población local de origen extranjero se encontraba en situación irregular. El Plan Nacional de Regulación de Extranjeros (PNRE) regularizó el 33% de dicha población, siendo este uno de los mayores avances en política migratoria.
  • 34.7% de la población de origen extranjero declaró en 2017 no poseer ningún tipo de documentación.
  • Hay 277,046 personas residentes de origen extranjero no inmigrante (nacieron y crecieron en el país con, por los menos, un padre de nacionalidad extranjera) que no poseen ciudadanía dominicana de facto.
  • Los inmigrantes no haitianos, en promedio, presentan niveles de educación superior a la media dominicana y están sobrerrepresentados en altos cargos y ocupaciones gerenciales.

Percepción y efectos de las migraciones

Las migraciones no siempre son bien percibidas en los países receptores, como tampoco en los países emisores. Quizás esta percepción se mantiene porque:

  1. Muchos procesos de emigración ocurren al margen de las normativas nacionales y en un entorno de riesgos.
    1. Sus consecuencias pueden ir desde una mejoría en la calidad de vida, hasta la desintegración familiar, la desadaptación social y la exclusión.

Sin embargo, la migración internacional juega un papel importante en:

  1. El desarrollo de las economías y en la vida sociocultural.
    1. El recibimiento de remesas financieras o artículos y hasta comida (lo cual también puede causar distorsiones económicas y sociales)
    1. La mitigación de cambios demográficos en países con bajas tasas de crecimiento poblacional.

Por estas razones, se necesita diseñar y poner en práctica mecanismos de gestión migratoria tratando así de superar la tradicional actitud de represión y exclusión con respecto a los inmigrantes. En realidad, la gestión migratoria auspicia y aplica políticas públicas para:

  1. El ordenamiento de la inmigración.
  2. La regularización de los inmigrantes.
  3. La inclusión social de los inmigrantes, lo que implica:

            3.1. Documentación.

            3.2. Seguridad social, salud, educación.

            3.3. Acceso a otros servicios, incluyendo vivienda.

Cada país, nación, territorio debe desarrollar su propia gestión migratoria con el fin de facilitar los intercambios con otros pueblos y también para mejorar las interacciones entre los que salen, los que llegan, los que retornan y los que se quedan. Los flujos migratorios en el Caribe han sido constantes desde la misma formación de la Gran Nación Taína. Hoy en día estos flujos siguen evolucionando y pueden generar mejores transformaciones si se valora adecuadamente el aporte de los migrantes que vienen y que van… 

Rafael Emilio Yunén, geógrafo, profesor universitario y consultor. Miembro correspondiente de la Real Academia Española de Historia.


[1] Las principales notas bibliográficas y documentales utilizadas para este escueto resumen se refieren a la situación de la segunda década de este siglo y básicamente provienen de informes del año 2017 o aún más recientes, que se encuentran en publicaciones como:

  • “República Dominicana y la migración internacional: un análisis bajo el enfoque social”. (Coordinación de Políticas Sociales. Vicepresidencia de la República Dominicana: Santo Domingo. Año 3. Número 3. 2019);
  • “Estado de las migraciones que atañen a la República Dominicana 2017”. (OBMICA. Santo Domingo: Editora Búho. 2018);
  • “International Migration Report 2017. Highlights”. (United Nations, Department of Economic and Social Affairs (UNDESA). Population Division: New York. 2017).
  • “Perfil Migratorio de República Dominicana-2017”. (OIM/INM/RD. Santo Domingo: OIM. 2017). 
  • “Segunda Encuesta Nacional de Inmigrantes en la República Dominicana ENI-2017: Avance de Resultados.” (Oficina Nacional de Estadísticas (ONE): Santo Domingo, RD. Abril 2018).

[2] Los mapas 2 a 5 han sido adaptados del Atlas Caribe <http://atlas-caraibe.certic.unicaen.fr/es/#>, un proyecto transdisciplinario y pluricultural que cuenta con una plataforma digital con participación inicial del Centro León para proponer la experiencia interactiva conocida como “Construyendo el Gran Caribe”.

[3] La compilación, diseño y elaboración de estos mapas es un trabajo de intercambio colectivo donde participan geógrafos y expertos caribeñistas bajo la coordinación de la Asociación de Estudios e Investigaciones del Caribe (AREC-Martinica) y la Universidad de Caen (Francia).

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